Caminantes hacia el Éxito
Quiero Donar Ahora

Rostros, lágrimas y triunfos en el suroriente

Cada niño de El Ferry tiene una historia marcada por la escasez, pero también un corazón inmenso que renace cuando recibe una mano amiga.

Andrés, niño de Barrio El Ferry

Andrés, 9 años — Barrio El Ferry

«A veces mi mamá lloraba porque en la olla solo había agua con sal. En el comedor de la Fundación tengo mi almuerzo calientito todos los días y ya aprendí a leer bien. No quiero estar en la calle, quiero estudiar para que mi mamá no vuelva a llorar.»

Andrés vivía en riesgo inminente de deserción escolar por falta de alimentación. Hoy asiste puntualmente al comedor comunitario y lidera su grupo de lectura en el aula de refuerzo.

Doña Luz Marina y sus hijos en El Ferry

Doña Luz Marina, Madre Soltera de 4 Niños

«En El Ferry criar hijos sola es una batalla dura. Saber que mis hijos almuerzan en el comedor me da fuerzas para salir a rebuscarme el diario. La fundación nos devolvió la dignidad cuando todos nos daban la espalda.»

Doña Luz Marina hoy forma parte del comité de madres voluntarias de la cocina comunitaria, preparando los almuerzos diarios para los niños del barrio.

Barrio El Ferry • BarranquillaUn plato caliente cambia una vida
Donar